Periférico en mí
soy anillo de mi centro extinto
no hay lugar que se llame mi nombre
ni horizontes que en mi piel detenten senderos.
Ya es instante en que el devenir
domina los trazos que mi ser escribe
quizá sea que el futuro se conforma invisible
quizá que el presente es un sistema irreprochable.
Aún así se enciende incómoda
la chispa que busca el incendio trascendente
la mecha que anhela ser pabilo que en su trama
preserve un pasado que ha dictado nudos
y a la vez
consuma el tejido que dirá la historia.
Sin embargo no habrá fuegos que presuman origen
no hogueras paganas que se escindan del cosmos;
arderá solamente el carbón que he prendido
y danzarán las estelas de esta llama anónima
mi luego ceniza que sin causa ni efecto
fundida en las brasas, cubrirá mi recuerdo en las calderas.
Será aquí mi humedad, mi idiolecto, mi lengua húmeda. Nuestra humedad, el español, la lengua nuestra.
La Humedad, la lengua toda, el músculo de lo humano, peregrinaje de babas:
toda ella, la lengua, soporte de nuestra humanidad, húmeda mortandad, toda ella, imperecedera: la Lengua Húmeda.
Desprendimiento délfico
Influenza
A la influenza con reservas
Peste de miedo en la ciudad: vamos a pensarlo un poco.
Un estornudo inspiró la cuestión de muerte o de vida,
a causa de duda mucosa sobre lo de antaño,
escurridiza e incómoda como el tosco gesto
de enfermarse sano por alguna sugestión del alma.
Achú así empezó una miríada de síntomas
preguntas, claves de fa en la ventana
como una sinfonía que impela a dormir
y entonces ofrece el actuar, irresponsablemente.
Hace ya diez lunas que el germen se avecina:
escribe insensatos murales en la playa
pero el mar no arrecia ni lame sus signos.
Como un palimpsesto sonoro un canto recita
y anarco en su trazo a la gramática española
se evanescen las deudas con el orbe:
ahí aparece un inconforme estrépito
sin llanto ni verbo que pueda toserse.
Justo ahí se afilan entonces, las dagas y las sogas,
anónimas recetas de fármacos homónimos
alquimias de modernos ambiciosos de enfermarnos
porque basta siempre un estornudo para que grite y grita el miedo
el miedo de no fingir el miedo, de nunca morirse.
Precisamente por ello la inmortalidad es divina
y sólo puede procurar que se muestre la muerte.
quien ha domado en el canto el estilo del deseo.
Entonces cesa el estertor de la pandemia del melodrama,
entonces la muerte se viste de gala, prende un tabaco
y vive su continuidad en el aliento del pagano.
Y esto no se trata de dios porque él ya se fue;
nos ha dejado el cuerpo para amar un poco
desgastarnos lento y enfermarnos elegantes
con cánceres y fiebres, sofisticados por la historia.
Aunque hay también gripas y pestes y roncos pechos irritados,
y hay inspiración en un sentido muy lato,
y asfixia trágica en el diario
y el asma contagiosa del prejuicio.
!Ay, pero podría pensarse que se trata entonces de un concepto,
un resfriado del alma y el abandono divino,
una virtud, un tejido de versos inconexos,
esto de no enfermarse de la sugestión,
como un castillo de copos y estrellas geométricamente visibles!
!Que se trata sólo un gérmen, una peste que se incuba en la ceguera
en el flaco pulmón de quien no respira hondo y se marchita!
y si no es así,
¿Por qué no mataron los años la vista de los inválidos de oídos?
¿Por qué gritan muerte y tememos su morada?
Dentro nuestro también habita el germen de los aires,
dentro nuestro la muerte ya ha cantado el destino
y todo sigue, con peste o sin peste,
con peste de oídos o peste de ojos,
con cuerpo y sin él
arrecia una ráfaga con muerte e influenza,
y sigue meneando su cola el destino.
Progreso
Si bien soy parte de la historia,
símil del estado que ha nacido
de un proceso de coitos incesantes
nunca me pretendo simio con razón
mucho menos cúspide
de una montaña perfectible,
cima que me paso viviendo
sin conciencia alguna de que en mi arrabal
soy menos nudo que hebra en una soga,
soga que mis manos hacen mundo
manos que prestadas no son mías
renta de una técnica de siglos y yo,
que me asumo no simio
pero humano, en estas líneas.
Porque hay también la dignidad de la conquista
fruto de miles que murieron sin saberlo
sin ser para que fuera yo narrante de un presente
cuya imagen es memoria de los muertos
que me soy,
que procuro entonces erigir monumento
que glorie al menos al primero que tomó una pluma
a aquél que la tomó antes que yo convencido
de que alguien más reivindicaría la renuncia
a un mundo estático sin huella
huella que ha sido que tomo y que huelo,
observo, y reconozco a un hermano
lo que quizo que viera y lo que no fue voluntario,
el trazo de un presente que me hace menos bestia
la bestia que trazó su huella queriendo ser humano.
Esta palabra no es mía
Corre en mi mano la sangre que corre en mi verso
letra por letra me inscribo en el goce cantando
hoy la palabra no es mía es la pública ofrenda
ritmo instalado en mis labios,
desnuda, posesa
soy un mechero en el habla
ocote en la hoguera.
Prende un cerillo y soy loro
ave de lengua amaestrada
pico en la mímesis suelta
un espejo sonoro
de vida enverbada.
Esto es cosecha del verbo, tejido en la historia
letra forjada por manos y plumas de barro
esta es el habla del diario, el trino del pueblo
esta palabra no es mía,
es de todos, es vuestra
y hoy sin recelo la canto
cual pública ofrenda.
Frases talladas de luto
flores de voces humanas
la voz de los niños,
la voz de los padres
la vida enverbada.
Hoy sólo soy portadora de un fruto de siglos
es una herencia de himnos, la lucha del hombre
hay en mi canto el trabajo de cientos de esclavos
obra del hambre que habla
austera, indignada
rezo esperanza en los labios
justicia labrada.
Prende este verbo en tu oído
eco de arrullos y rabia
esta palabra no es mía
es aullido susurro
de vida enverbada.
Esta palabra no es mía
es la pública ofrenda
del hombre en el habla.
Reír
Quisiera ser luna menguante
ser bizca en los ojos de mi drama interno
tenerlo bajo sienes ligero, entre los dientes
mi estrépito deseo de acaecerme entre risas
la locura de mi adusto cuestionar
la respuesta que no existe y mi ironía
agua fría,
balde en balde de tanto esperar.
Sobre todo cuando el cielo escupe ranas
y las flores como lianas se me enredan en los pies
me detengo en seco la sombra y canto un himno
de revez,
ancas de sapo despejo mi mente
y en un brinco me atrevo al prejucio
de reir,
liberando mi anhelo de orden
tormenta que esconde mi miedo a sufrir:
el sol pega un rayo transeunte cercano
loco se aleja, loco de susto
por tremenda carcajada y mira al suelo,
apenas salta una linda margarita
y yo en un estatismo
que parece que hay un dios que me mira.
Y en efecto un demonio me ha obsequiado una cosquilla
mental o sensible, qué se yo de dedos cósmicos,
silente, hermosa prórroga del habla,
surge altiva en la otra orilla
otra rosa que también es liana
se entabla,
el combate entre la vida y mi alma
lo absurdo se postra, mi lenguaje musita
un terror alabanza, la garganta
se entibia, fluye un aire
vientre gaita, y más allá del habla
entre el cielo y el concreto
centro erigo, una risa distinta
a la de ayer hace una hora
cuando una negra mariposa,
y yo que había soñado muerte,
se ahogó en la fuente de la plaza
ay destino clemente,
que la ví
exhalando un aire de burbujas
me reí diez veces en mis pasos
y hoy me muero mariposa
justamente por reír.
Performativo
Soy larva infante en un caracol
hoy mi columna es babosa sin corsett
trato de erguirme sin fuerza en los labios
palabras de espuma, un rezo sin rastro
mi lánguido cuerpo es cadencia, decadencia
el pasado prorrumpe, grillete de enagua,
me corre el pescuezo un vestido de labia
de rabia, de savia, me traga la grava,
las piedras de lava, la tierra majada,
ay tierra grisácea,
contigua a tus tumbas, tus lutos, tus muertes
prorrumpo aterida, me arrastro adherida
a mi propio discurso, un cántico espurio
en esta mi concha, mi cueva expiatoria
me lamo, relamo, el felino atavío
y lanzo ceguera en la garra al destino
sin manos diestras para fabricar ideales
sin política de tierra, sin política de aire,
presa de la curvatura de un mundo sobredicho
predicho, maldito, soy larva sin traje.
Quizá necesite un atuendo de cales
de arcilla, cemento, arrabales de sales,
varillas, cristales, vidriera, metales,
ser línea concuerda en la hodierna geometría
miopía, dioptrías, sedante de estrías
gusano sin dueño, sin obra, sin arte
lanzarme a las aguas del concreto calcitrante
sin larva arquitecto, sin portal insurrecto
directo a la hoguera, subversiva madriguera
bastarme en el silencio, apagarme sin himno
ser nada, ser ruido, a la protesta desasirme
¿pero cómo, entonces, he de existirme?
soy cisne, lira de agua,
y hoy soy larva, augurio de alas
tierna esponja, no comprendo
y si me muero,
sin que cimbre mi rumbo, sin estruendo
¿y si me alivio, y si respiro y canto un eco?
un leve troqueo de la historia que me atrasa,
lo renuevo mariposa, de la ruina hago argamasa
huesos, muerte, sufrimiento, una pizca de esperanza
hogar bien puede ser mi angustia
y salud bien pueden ser mis ansias,
construirme así de larva, fortaleza sin venganza
robusta argucia, pedazo de anhelo
de política añoranza, revuelo en el revuelo.
A VIII
Vos eres quien te idealizas sin entrañas
moreno que te andas albino
sin fuego que en tus ojos arde
te preguntas qué miro en tus labios.
Y entonces te ufanas de lanzarme al deseo
me danzas los muslos creyéndote etéreo
cual si yo fuera una idea en tu boca no me besas
y luego me respetas cual orquídea en un oasis.
Así de amor cortés niegas tu miembro
me secas madura en las noches sin viento
y no hay humedad que en tu cuerpo desborde
me dices cariño, cuando me hundo en tu pecho
sonríes sin lujuría, con ternura la escondes
y evitando lastimarme tu abstención desequilibra
mi aroma de bestia que tu piel añora
mi porte de hembra que idealizo tu nombre
en la órbita del roce entre mis piernas.
A. VII
Ser para vos la sirena que silba
el encanto de ser para nadie y ser tuya
ser cuerda en tu lira de angustias y signos
ceguera de sol en tus ojos centuria.
Cigarro, cigarra en tu voz ser asfixia
en tu suelo ser siembra, suspiro de risa
silente murmullo, susurro de mirra
ser cielo en tus labios, silencio de tiza.
A. VI
Cosa de sintaxis tenerte en mi cama
tu sentido yuxtapuesto al mío
sin más referente que una lengua dispuesta
a humedecerse en la oración de nuestros cuerpos.
Quizá esto sea sólo un hipérbaton
metátesis contingente, tropo de un destino equidistante
pero hay metáfora también en esta urdimbre
alegoría sin dueño de un nuevo discurso,
espejo de un óseo presente
vértebra por vértebra se corresponde un mito;
no hay hipérbole, tampoco metonimia
es sólo un oxímoron de piernas atadas
caderas, olores, sinestesia del vientre
lo nuestro es retórico cuando la ausencia nos llama
y en la noche quieta, la desnuda palabra
en este poema es deseo es morfología.
II
Sombras
Me persiguen las sombras de otros ritmos
las que antaño iluminé con mansa voz
las que canto hice fármaco de luz
las que ahora nuevos muros son dolor,
tierna cosecha de mi lucha y juventud
tiempos de parto en que tensé mis ojos
hábito de miel para afinar el deseo
de hacerme en otra melodía un tono,
y me enceguecí; el oído en el eco
filtro memorioso, encandiló, ajeno
la sombra inaudita del compromiso
trastienda del otro, la perplejidad.
Oda ignoré en el fulgor del encuentro
el brillo arrabal en torno al hechizo
el reflejo ignorado por la luna
menguante su cuerno, no pude oír más.
Las sombras supuse un oboe ausencia
trasfondo de un rito en sí consumado
y el tiempo mostró ser un contrapunto
repique en mis ojos, no pude observar.
Allí cayó la tonada biforme
en la pauta escrita, en la desilusión
y ahora escucho un silente destino
que habita en las sombras de aquél despertar.